Lun. May 17th, 2021

Articulos de Fe

|Dios y la Trinidad:

Jotabeche40| Creemos en un solo Dios vivo y verdadero, eterno, infinito en su ser y perfección, todopoderoso, sabio, santísimo, bondadoso, amoroso, benigno, misericordioso, paciente, perdonador de la trasgresión, la maldad y el pecado, creador y conservador de todas las cosas, visibles e invisibles; Y en la unidad de esta Deidad hay tres personas de una misma substancia, de Ser eterno, e iguales en amor, santidad, justicia, sabiduría, poder y dignidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. (Juan 4: 24, Génesis 1: 1, Juan 3: 16, Juan 14: 16, Juan 14: 26, Juan 15: 26, 1 Timoteo 2: 5, Efesios 4: 4-6.)…

Hay un solo Dios, que subsiste en tres personas. La unidad en la Divinidad: hay tres personas eternas y coiguales, iguales en sustancia, pero distintas en subsistencia. (Mateo 3: 16-17, Mateo 28: 19, 2 Corintios 13: 14, 1 Juan 5: 7).

|Jesucristo:

Jotabeche40| Creemos en Jesucristo, único Salvador de la Humanidad, Hijo de Dios, único Mediador, El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, en El fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles. En Jesucristo habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Dios fue manifestado en carne en Jesucristo, fue justificado en el Espíritu, visto de los Ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria. (Colosenses 1: 15-17, Colosenses 2: 9, 1 Timoteo 3: 16.)

Jesucristo  no fue concebido por voluntad humana, sino por obra del Espíritu Santo. Murió en la Cruz del Calvario por nuestros pecados y el pecado original. Resucitó al tercer día, ascendió a la diestra del Padre para interceder ante El por los que le invoquen en espíritu y en verdad. (Hebreos 10: 4-5, Hebreos 10,12, 1 Juan 3: 5, Marcos 10: 45, 1 Timoteo 2: 5-6)

|La Resurrección de Jesucristo:

Jotabeche40| Creemos en la resurrección corporal de Cristo, su ascensión triunfante al cielo, y que (en su cuerpo glorificado, como un ser humano completo, con todo lo perteneciente a la perfección de la naturaleza del hombre) ahora está sentado a la diestra del Padre en el cielo, hasta que vuelva a juzgar al mundo en el último día. (Lucas 24: 1-7; Romanos 1: 4, 1 Corintios 15: 12-19).

Esta resurrección es la primicia de todos los cristianos; la primera en su tipo, diferente a la de Lázaro, que fue una restauración de un cuerpo mortal muerto a un cuerpo mortal vivo. La resurrección de Jesucristo así como la de todos los cristianos tiene implícita la glorificación, “porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad” (1 Corintios 15: 53).

La resurrección de Jesucristo implica la garantía de nuestra justificación, la garantía de nuestra fortaleza, poder y nuestro trabajo en la obra del Señor. (Romanos 4: 25. 1 Corintios 15: 45-58.)

|El Espiruto Santo:

Jotabeche40| Creemos que el Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, es de la misma sustancia, majestad y gloria con el Padre y el Hijo, y que es verdadero y eterno Dios.

Creemos que el Espíritu Santo es una persona y que Él es el agente ejecutivo de la Deidad en la dispensación de la gracia, que unge la predicación de la Palabra, convence al mundo incrédulo de pecado, de justicia y de juicio y aplica los beneficios de la expiación. Él es nuestro Maestro, Consolador y Guía. El Espíritu Santo, tomando las cosas de Cristo las ha revelado a nosotros, para que glorifiquemos a Cristo, el cual nos guía a toda verdad, y a toda justicia; nos muestra las cosas que vendrán, para que todos estos ministerios se basen en la función y de acuerdo con la Palabra escrita de Dios (Juan 14: 16-17, Juan 14: 26. Juan 15: 26, Juan 16: 7-11, Juan 16: 13-15).

|Las Sagradas Escrituras:

Jotabeche40| Creemos que la Biblia es la Palabra inspirada, inerrable, y autoritaria de Dios (2 Pedro 1: 19-21, Juan 10: 35).  Creemos en la inspiración verbal y plena de las Sagradas Escrituras. La Biblia se asemeja a un magnifico palacio construido con piedras preciosas, compuesto de sesenta y seis departamentos (o libros).

Cada uno es diferente a los demás y perfecto en hermosura, mientras que todos forman un edificio incomparablemente majestuoso y sublime. La Biblia es y contiene la revelación plena y completa del plan e historia de la redención humana. “Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarguir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” 2 Timoteo 3: 15-17.

El futuro de los creyentes y no creyentes. Creemos que tenemos la vida eterna mediante la fe en Cristo (Juan 3: 14-16, Juan 3: 36, Juan 6: 40), y que Cristo ha preparado un lugar para los suyos en el cielo (Juan 14: 1-3).

Creemos en la resurrección de los muertos, que los cuerpos tanto de los justos y los injustos serán resucitados a la vida y unidos con sus espíritus «los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida, y los que hicieron lo malo, saldrán a resurrección de condenación.» (Romanos 2: 1-16, 2 Tesalonicenses 1: 6-9, Salmo 9: 17, Génesis 18: 25, Daniel 12: 2-3, Juan 3: 16-18, Juan 5: 25-29, Hechos 17: 30-31, Apocalipsis 20: 11-15, Apocalipsis 22: 1-15.)

|La Eficacia de la Sangre de Jesucristo:

Jotabeche40| Creemos en la eficacia y suficiencia de la sangre derramada de Jesucristo, para perdón de los pecados cometidos en el pasado: para la regeneración, o nuevo nacimiento de lo alto, de los pecadores arrepentidos, y para la salvación o la liberación del pecado.

Luego de que Jesucristo, el Hijo de Dios viniera a hacer su obra redentora llamando a los hombres al arrepentimiento y reconciliación con Dios, estaba previsto en el plan de salvación, de que se ofrendase a sí mismo en el Sacrificio de Expiación en la Cruz del Calvario, para reafirmar el pacto eterno con su sangre preciosa. Con esto El creó un ambiente favorable para la reconciliación. Cristo es la propiciación por lo que el poder del pecado que nos separaba de Dios, ha sido anulado; por lo tanto el hombre puede acercarse a Dios en el nombre de Cristo. El acceso a Dios, el más sublime de todos los privilegios, ha sido comprado a gran precio, la sangre de Cristo.

(Mateo 26: 28, Lucas 22: 20, Hechos 20: 28, Romanos 5: 9, Efesios 1: 7, Efesios 2: 13, Colosenses 1: 14, Colosenses 1: 20, 1 Pedro 1: 18-19, 1 Juan 1: 7, Apocalipsis 1: 5, Apocalipsis 5: 9).

|Justificación por la Fe:

Jotabeche40| Creemos, enseñamos y firmemente mantenemos la doctrina bíblica de la justificación por la fe (Romanos 5: 1, Efesios 2: 8-9, Tito 3: 4-7). No creemos que algún tipo o grado de buenas obras puedan conseguir o contribuir a nuestra justificación o salvación. Esto se logra única y exclusivamente sobre la base de nuestra fe en la sangre derramada, la resurrección, y el sacrificio justificador de nuestro Señor Jesucristo (Romanos 4: 23-25; Romanos 5: 1-11, Romanos 5: 20, 1 Corintios 15: 1 -4).

Sí creemos en las buenas obras como fruto o producto de la salvación. No somos salvos por obras, pero Dios quiere que andemos en buenas obras (Efesios 2: 10). Cuando creemos en Jesucristo como nuestro Salvador, nuestros pecados son perdonados, somos justificados, y entramos en un estado de justicia, no la nuestra, pero si nos es imputada e impartida por Jesucristo (Romanos 8: 1-4).

La justificación se logra solamente al estar unidos a Cristo por la fe. (1 Corintios 1: 30.

La justificación de los creyentes bajo el Antiguo Testamento fue, la misma que la justificación de los creyentes bajo el Nuevo Testamento, es decir justificados por fe; prueba de ello es lo que se declara acerca de Abraham, el padre de la fe. (Gálatas 3: 6-18).

Desde la eternidad, Dios decretó justificar a todos los elegidos por la fe, y en el cumplimiento del tiempo, Jesucristo murió por los pecados de ellos y resucitó para su justificación. (Romanos 8: 30, Romanos 4: 1-25, Gálatas 2: 16, 1 Pedro 1: 18-20).

|Limpieza:

Jotabeche40| Creemos que Jesucristo derramó su sangre, no sólo para nuestra justificación y el perdón de las transgresiones actuales, sino también para la limpieza completa del creyente justificado de todo pecado que mora en nosotros y de su contaminación, y esta operación se lleva a cabo con posterioridad a la regeneración (nuevo nacimiento) (Hechos 26: 18, Efesios 5: 25-27, Tito 2: 14, Hebreos 9: 13-14, 10: 10, Hebreos 10: 14-22, Hebreos 13: 11-12; 1 Juan 1: 7-9).

El creyente además, para que pueda vivir una vida consagrada al servicio del Señor, y pueda además sentir el poder y posesión del Espíritu Santo, debe constantemente, a diario, consagrar su vida libre de pecado, de contiendas, de palabras vanas y de orgullo, evitando actitudes y acciones las cuales pueden contristar al Espíritu Santo de Dios (Efesios 4: 29-32; 1° Tesalonicenses 5: 19).

|Santificación:

Jotabeche40| Creemos en la santificación. Mientras que la santificación es iniciada en la regeneración y consumada en la glorificación, creemos que incluye una obra definida e instantánea de gracia alcanzado por la fe subsecuente a la regeneración (Hechos 26: 18; 1 Juan 1: 9). La santificación libra del poder y del dominio del pecado. Es seguido por el crecimiento de toda la vida en gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2 Corintios 4: 16, 2 Pedro 3: 18).

La vida santificada es separación del mundo, una vida sin egoísmo, una vida de devoción a toda la voluntad de Dios, una vida de santidad, de acuerdo con Romanos 6: 22, Romanos 12: 1-2, 2 Corintios 7: 1; 1 Tesalonicenses 4: 7, 1 Tesalonicenses 5: 23, Hebreos 12: 14, Santiago 1: 27 y 1 Pedro 1: 15-16.

Esta santificación se efectúa en todo el ser humano, aunque es incompleta en esta vida; ya que constantemente hay una guerra declarada, en donde la carne lucha contra el Espíritu, y el Espíritu lucha contra la carne. Sin embargo, el cristiano triunfa a través de la continua provisión de fuerzas por parte del Espíritu Santo que santifica, y así los santos crecen en la gracia, perfeccionando la santidad en el temor de Dios, prosiguiendo una vida espiritual en obediencia a la Palabra de Dios. 1 Pedro 1: 2, 2 Tesalonicenses 2: 13, Efesios 1: 4, 1 Corintios 1: 2, Hebreos 2: 11, Hechos 20: 32, Hechos 26: 18, Romanos 6: 14, 2 Corintios 3: 18, 1 Juan 5: 4, Mateo 28: 20, 1 Juan 3:22).

Los cristianos unidos a Cristo, después de haber recibido la regeneración, reciben además un nuevo corazón y un nuevo espíritu, que los santifica de un modo real y personal, el dominio del cuerpo entero por parte del pecado es destruido y las diversas concupiscencias del mismo son debilitadas y mortificadas más y más. Es quitada la habitualidad en el pecar, o la práctica del pecado, y es porque la santificación del cristiano ya ha tomado lugar en su vida espiritual, y se comienza la práctica de la verdadera santidad, sin la cual nadie verá al Señor. (1 Corintios 1: 30, 1 Juan 3: 3-8, Romanos 1: 7, 1 Corintios 6: 11, Romanos 6: 1-11, 1 Tesalonicenses 5: 23, Efesios 4: 22-25, Apocalipsis 12: 14, 1 Pedro 1: 15-16, Hebreos 12: 14, 1 Tesalonicenses 4: 1).

|El Bautismo con el Espiritu Santo:

Jotabeche40| Creemos que el bautismo de Pentecostés del Espíritu Santo y fuego puede ser obtenido por un acto definido de fe apropiadora de parte del creyente plenamente purificado (Lucas 11: 13, Lucas 24: 49, Hechos 1: 5, Hechos 1: 8, Hechos 2: 38-39).

Creemos que esta gran bendición, que proporciona la investidura de poder para testificar el nombre de Cristo, está disponible a todos los creyentes cuyos corazones se han limpiado del pecado por la sangre de nuestro Señor Jesucristo. Como la Biblia nos enseña de que nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo (1 Corintios 6: 19-20), que el Templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es (1 Corintios 3:17), no es posible entonces que Dios pueda, a un vaso o un templo que está sucio, pueda llenarlo con su Espíritu Santo. En otras palabras las Sagradas Escrituras nos están diciendo que para recibir el bautismo del Espíritu Santo, la persona debe tener una vida limpia, un corazón limpio como requisito previo para esta gran bendición. Recordemos que la sangre de la limpieza se debe aplicar primero, luego el aceite, que es un tipo del Espíritu Santo (Levítico 14: 14, Levítico 14: 17).

El creyente además, para que pueda vivir una vida consagrada al servicio del Señor, y pueda sentir el poder y posesión del Espíritu Santo, debe constantemente, a diario, consagrar su vida libre de pecado, de contiendas, de palabras vanas y de orgullo, evitando actitudes y acciones las cuales pueden contristar al Espíritu Santo de Dios (Efesios 4: 29-32, 1 Tesalonicenses 5: 19).

Los dones del Espíritu Santo, como lo demuestra el Apóstol Pablo en 1 de Corintios 12-13-14 han sido establecidos en la Iglesia por el Espíritu Santo, el cual tiene la custodia y control de ellos repartiéndolos a cada creyente, como El quiere, para ser manifestados a través de vidas consagradas en los servicios de adoración y alabanza o en la ocasión y el lugar que fuese necesario, pero sólo para la gloria de Dios y para la edificación del cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

|Sanidad Divina:

Jotabeche40| Creemos en la sanidad divina porque está revelada en la Biblia. Jesucristo es revelado en las Escrituras como sanador y El, es el mismo ayer, hoy y por los siglos.

La sanidad se encuentra dentro de la obra expiatoria de Cristo. La enseñanza bíblica sobre la sanidad es paralela a su enseñanza sobre la salvación. La salvación incluye la sanidad de nuestra vida en todos sus aspectos. (Isaías 53: 4-5, Mateo 8: 16-17; Marcos 16: 15-18; Santiago 5: 14-16; Éxodo 15: 26; a los que se deberían añadir Romanos 8: 26-28. 2 Reyes 5: 1-19; Salmo 103: 1-5; Mateo 4: 23-24; 9: 18-35; Juan 4: 46-54, Hechos 5: 12-16, Hechos 9: 32-42, Hechos 14: 8-15, 1 Corintios 12: 4-11).

La fuente del sufrimiento humano es nuestra condición de seres caídos. El hecho de que existan el pecado y el sufrimiento no significa que sean voluntad de Dios. El pecado y la enfermedad fueron obra del hombre, y lo que hizo Dios fue llegar al extremo para corregir esta obra por medio de su plan de redención.

|La Segunda Venida de Cristo:

Jotabeche40| Creemos en la inminente, segunda, personal, premilenial, venida de nuestro Señor Jesucristo. La palabra inminente significa que la Segunda Venida de Cristo está cerca y, que puede presentarse en cualquier momento (Marcos 13: 32-37; Tito 2: 13).

La palabra personal significa «el Señor mismo» volverá (1 Tesalonicenses 4: 15-18), el «mismo Jesús» que fue «recibido arriba en el cielo, así vendrá de la misma manera» como se le vio «ir al cielo» (Hechos 1: 11).
La palabra premilenial significa que Él vendrá antes del milenio en el que los «bienaventurados y santos» de la «primera resurrección» vivirán y reinarán con Cristo «mil años» (Apocalipsis 20: 4-6).

La Segunda Venida de Cristo se realizará en dos etapas: la primera con el objeto de tomar a sus santos que están preparados para el Rapto antes de la Gran Tribulación (Mateo 24: 40-44, 1 Tesalonicenses 4: 13-18, Apocalipsis 3: 10-11), y el segundo al final de la Gran Tribulación, cuando venga de nuevo con sus santos para destruir a los ejércitos del anticristo, para juzgar a las naciones del mundo, y la inauguración del reinado milenial (Mateo 25: 31-33, 2 Tesalonicenses 2: 8, Apocalipsis 19: 11-21; 20: 1-6).

La actitud apropiada de los cristianos hacia la venida de Cristo debe ser el amar su venida (2 Timoteo 4: 8), velar y orar siempre para ser tenidos por dignos de escapar de las cosas que vendrán sobre la tierra durante la Gran Tribulación (Lucas 21: 36), orar por su venida (Mateo 6: 10, Apocalipsis 22: 20), y fielmente ocuparse del trabajo del Señor hasta que Él venga (Lucas 19: 13).

Muchas señales apuntan a la pronta venida de Jesucristo. Las siguientes Escrituras establecen varias de estas señales: Ezequiel 36 (el retorno de Israel a su tierra), Daniel 12: 4, Nahum 2: 3-4; Joel 2: 28-32, Mateo 24, Marcos 13; Lucas 21: 25-36, 1 Timoteo 4: 1-5, 2 Timoteo 3: 1-8, 4: 3-4, 2 Tesalonicenses 2: 1-12; 2 Pedro 2 y 3, y la Epístola de Judas.

|La Gran Comisión:

Jotabeche40| Fue la última orden de nuestro Señor en la tierra para entregar a cada creyente la responsabilidad de llevar el evangelio a todas las naciones. Nunca podremos estar satisfechos sólo con la experiencia de Dios en Cristo para nosotros mismos. También debemos participar activamente en la difusión del Evangelio a las demás personas, hasta los confines de la tierra.

Creemos que es responsabilidad de cada creyente dedicar su vida a llevar a cabo el trabajo de la Gran Comisión (Mateo 28: 18-20, Marcos 16: 15-20, Hechos 1: 8).

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Publicado por Testimonios de Fe en Sábado, 2 de mayo de 2020

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